viernes, 13 de abril de 2012

13 Normas de la Comunicación Efectiva

1.- Fije su objetivo antes de comunicarse (y conozca a su receptor antes de dirigirse a él)

2.- Toda comunicación se mide por sus resultados (lo que importa son los efectos, no las buenas intenciones que tengamos)

3.- El mensaje real es la conducta del receptor (por más que le cueste o le moleste aceptar esto, lo que Ud. provoca es lo que comunicó)

4.- Si no consigue su objetivo, varíe su comunicación (en lugar de culpar a los demás)

5.- Cuantas más opciones tenga, mejores resultados obtendrá (sea "rígidamente flexible"  ver técnicas en norma 5)

6.- Frases breves, lenguaje simple (deje lo pomposo y grandilocuente!)

7.- La comunicación mejora empleando simultáneamente varios canales y medios (acostúmbrese a usar resúmenes escritos en la pared y diagramas, planeando antes lo que comunicará)

8.- La acción pesa más que las palabras (mejor que decir es hacer, y mejor que prometerse realizar)

9.- Sea congruente con lo que dice, cómo lo dice y lo que hace (evite los "dobles mensajes", excepto en los chistes y el flirteo, o casos especiales)

10.- Escuche activamente a su interlocutor (invítelo a sentirse "OK" demostrando su interés)

11.- Manténgase en la posición existencial realista ("yo estoy bien, tú estás bien")

12.- No hay fracasos en la comunicación, sino sólo resultados favorables o no, (de modo que aplique estas normas y evalúe los resultados).

13. Adopte el marco de referencia de su interlocutor

jueves, 16 de febrero de 2012

¿Es usted un líder?

Recursos Humanos
¿Es usted un líder?
La Escuela de Negocios de Harvard ofrece una pista para descubrir si se está en el camino correcto.
El ambiente laboral tiene un fuerte impacto en el desempeño de los equipos de trabajo, y es el "team leader" el responsable de crear el ambiente más propicio para la búsqueda de nuevas ideas y el alcance de la máxima eficiencia. De acuerdo con el estudio "The Power of Ordinary Practices", de la Harvard Business School, un líder puede definirse a través de las respuestas positivas a cuatro preguntas clave:
1) ¿Contiene y apoya emocionalmente a sus colaboradores? ¿Intenta ayudarlos con los problemas que trascienden el ambiente laboral?
2) ¿Brinda un feedback claro y preciso a los miembros del grupo? Si debe criticarlos, ¿lo hace con tacto?
3) ¿Elogia públicamente a sus colaboradores por el trabajo bien hecho?
4) ¿Consulta a los miembros del equipo antes de tomar una decisión? ¿Toma en cuenta sus opiniones a la hora de decidir?
La Harvard Business School también brinda algunos consejos para aquellos que no pasen el test:
1.    Asigne tareas precisas. No ofrezca demasiadas indicaciones ni muy pocas.
2.    No esté encima del trabajador. Es más efectivo realizar un seguimiento discreto. No sea puntilloso con detalles insignificantes.
3.    Resuelva inmediatamente cualquier problema que surja en el grupo. Dejar abierta una rencilla personal puede ampliar el conflicto y dividir a los trabajadores en dos bandos opuestos.

lunes, 13 de febrero de 2012

Ventajas competitivas

¿Cuál es mi ventaja competitiva?

De Daniel Cadena, Departamento Académico de INTERLINGUA
Las habilidades más difíciles de encontrar en América Latina por empresas.
 Hoy en día nos encontramos enfrentando un espacio competitivo en donde el desarrollo de ciertas habilidades es cada vez más importante para lograr nuestros objetivos personales y profesionales. 

La empresa Manpower publicó los resultados de una serie de encuestas que fueron realizadas en empresas en América Latina dentro de la cual se presentaron las habilidades más difíciles de encontrar en la fuerza de trabajo latinoamericana.  Estas habilidades nos pueden otorgar a cada uno de nosotros una ventaja competitiva en el mercado laboral si las desarrollamos adecuadamente:
1.             Idiomas
2.             Investigación
3.             Emprendedores
4.             Análisis
5.             Planeación / Organización

Estas habilidades se pueden desarrollar tanto en escuelas como con material autodidáctico.  Por ejemplo, la habilidad más difícil de encontrar es la habilidad de hablar el idioma inglés.  La demanda del idioma inglés por empresas en México es del 75%, lo cual significa que de cada 100 ofertas de empleo, 75 piden específicamente que la persona maneje el idioma inglés.  Para desarrollar esta habilidad existen escuelas profesionales en donde uno se puede volver bilingüe en un periodo desde 6 meses hasta 2 años con base en el tiempo que le pueda dedicar al aprendizaje.

Otras habilidades como la investigación, el análisis y la planeación las puede uno desarrollar con ejercicios y prácticas en línea.  Algunas sugerencias para mejorar estas habilidades son:
- Siempre buscar dos o tres soluciones diferentes a cada situación y analizar cada una. 
- Realizar planeación previa a cualquier trabajo en el cual se detalle los tiempos del trabajo, los responsables y las actividades a realizar. 
- Tener de manera escrita todas las responsabilidades de uno mismo en el trabajo y darle seguimiento a cada responsabilidad. 

martes, 29 de noviembre de 2011

Liderazgo, conocimiento y elección

(….hace ya 10 años…..)
En ocasión de ExpoManagement 2001 en Buenos Aires, Peter Drucker vaticinaba que dentro de unos años, este momento de la historia será reconocido, por sobre todas las cosas, por el cambio en la condición humana.

Dentro de algunos cientos de años, cuando la historia de nuestro tiempo se escriba desde la perspectiva del largo plazo, el hecho más significativo que probablemente considerarán los historiadores no será la tecnología, Internet, ni el comercio electrónico, sino el cambio sin precedente en la condición humana. A lo largo de la historia, muy pocos pudieron elegir su profesión. Hasta aproximadamente el año 1900 y aún en los países más desarrollados, la abrumadora mayoría continuó con la actividad de su padre, si tenía suerte. La movilidad era descendente, no ascendente. Hoy los ejecutivos se enfrentan a diferentes elecciones. Muchos tendrán más de una carrera, porque el ciclo de vida laboral ahora ronda los 60 años. Tres veces más de lo que era en 1900. A partir de estos cambios, el ejecutivo que pretenda ser eficiente tendrá que lograrlo por sí mismo. Deberá comenzar por mirarse al espejo y preguntarse: ¿Quiero ser la persona que veo?. Piense que lo que usted ve es lo que todo el mundo ve. ¿Quiero ser visto como una persona inteligente? ¿Quiero ser visto como alguien cuidadoso? ¿Como un técnico o como un hombre de negocios? ¿Qué debo cambiar?; son preguntas muy importantes. Hacer de uno un ejecutivo eficiente parece muy fácil pero no lo es. Muchos ejecutivos, brillantes y muy trabajadores, no necesariamente son eficientes.

Conocimiento y elección
El conocimiento nos da la posibilidad de elegir. Para tener éxito en este nuevo mundo, primero tendremos que saber quiénes somos. Independientemente del éxito que disfruten, no son muchas las personas que pueden contestar estas preguntas: ¿Para qué soy bueno? ¿Qué tengo que aprender para aprovechar mejor mis fortalezas? y menos aún las que se atreven a formulárselas. Paradójicamente, muchos están orgullosos de su ignorancia. Hay personas que trabajan en recursos humanos que se enorgullecen de no poder interpretar un balance, pero si usted quiere ser efectivo en el mundo actual, debe poder hacerlo. Según mi experiencia, no hay mejor manera de comprender las fortalezas y descubrir cuál es el lugar que nos pertenece que ofrecernos como voluntarios en una organización sin fines de lucro. Esta es probablemente la mayor oportunidad del sector social y especialmente en su relación con los negocios.

Tener objetivos claros
En toda la historia de la humanidad, los que alcanzaron el éxito -y sólo ellos- supieron cuando decir No. Siempre supieron a dónde querían llegar y en qué lugar ubicarse. Ahora, nosotros tendremos que aprender a hacer lo mismo y no es muy difícil. La clave es registrar los resultados de nuestras decisiones. Cada vez que usted haga algo que considera importante, escriba lo que espera que suceda.

Apoyarse en las fortalezas
En general subestimamos nuestras fortalezas. Creemos que son parte de nosotros. Aquello para lo que somos buenos surge fácilmente pero tendemos a creer que si algo no es muy difícil no puede ser bueno. Como resultado, no conocemos nuestras fortalezas y no sabemos cómo contar con ellas. La única forma de descubrirlas es mediante el análisis de los resultados (feedback analysis). Cada vez que usted tome una decisión o una medida clave, escriba lo que cree que sucederá. Nueve o 12 meses después, compare los resultados reales con sus expectativas. He practicado este método durante 20 años y, cada vez que lo hago, me sorprendo. Me demostró, por ejemplo, que tengo una correspondencia intuitiva con los técnicos, ya sean ingenieros, contadores o investigadores de mercado. También me demostró que no me identifico fácilmente con los generalistas. Tampoco sabemos muy bien qué no tenemos. Deberemos que aprender cuál es nuestro lugar, qué debemos aprender para obtener todo el beneficio posible de nuestras fortalezas, dónde están nuestras debilidades y cuáles son nuestros valores. También tenemos que aprender a conocernos mejor: ¿Trabajo bien con gente o prefiero trabajar solo? ¿Con qué cosas me comprometo? ¿Cuál es mi aporte?

Mejorar la productividad

Comprender nuestras fortalezas, expresar nuestros valores, saber cuál es nuestro lugar también es esencial para enfrentar uno de los mayores desafíos de las organizaciones: mejorar la abismal baja productividad de los trabajadores del conocimiento. Las organizaciones efectivas asignan a las personas tareas que puedan hacer mejor. Estas personas se ubican -y hasta se les permite ubicarse a sí mismas- de acuerdo con sus fortalezas. La auto gestión ofrece a las organizaciones cuatro maneras para desarrollar y motivar mejor a los trabajadores del conocimiento:

- Conocer las fortalezas de los empleados
- Ubicarlos donde puedan realizar su mayor contribución
- Tratarlos como asociados
- Exponerlos a desafíos

La mayor ventaja competitiva de los Estados Unidos es que atrae a los mejores trabajadores del conocimiento de todo el mundo -no solamente porque ganan más dinero sino porque son tratados como colegas, no como subordinados. Los trabajadores del conocimiento no creen que se les paga para trabajar de 9 a 5, creen que se les paga para ser efectivos.

Las organizaciones que comprenden esto -y dejan de lado todo lo que aparece en el camino de los trabajadores del conocimiento- podrán atraer, mantener y motivar a los que mejor se desempeñen. Este será el mayor factor de ventaja competitiva en los próximos 25 años.

Peter Drucker