Lugar de encuentro para el desarrollo personal de las cualidades de liderazgo, imprescindibles en toda persona proactiva, con funciones de dirección, conducción y formación de RR.HH.
sábado, 12 de mayo de 2018
sábado, 5 de mayo de 2018
martes, 17 de abril de 2018
VALORES HUMANOS
Los valores humanos son
el conjunto de ideas que tienen la
mayor parte de las culturas existentes sobre lo que se considera correcto.
Suponen la colocación de la especie humana en una posición de superioridad
gracias a los valores éticos y morales.
Aunque las costumbres
de cada población cambian a lo largo de la historia, se piensa que hay valores que deberían
perdurar, ya que indican a las personas lo que es correcto y lo que no.
Los beneficios de conocer los valores humanos
Conocer nuestros
valores nos aporta diversos beneficios como personas y en la relación con los
demás. Estos beneficios son los siguientes:
- Conocer tus valores te permitirá conocerte mejor a ti mismo.
- Los valores que adoptes te ayudarán a vivir con integridad.
- Podrás tomar
decisiones que se adecuen a tu forma de pensar.
- Te permitirán saber
cómo invertir mejor tu tiempo y priorizar lo que es realmente importante.
Cada uno de nosotros
tenemos valores humanos diferentes y entre los más importantes destacan:
- La honestidad. Supone que como personas debemos decir
siempre la verdad. No significa ser hirientes, ya que la honestidad debe
ir acompañada siempre de otro valor fundamental que es el respeto. Ser
honesto significa ser objetivo, hablar con sinceridad y respetar las
opiniones de otras personas.
- La sensibilidad. Debemos ser sensibles ante otras personas.
Esto nos permitirá ayudar, ser compasivos, utilizar la empatía y entender
el dolor ajeno. Una persona sensible comprende las miradas y los
gestos más allá de las palabras y sabe cuando otra necesita algo.
- La gratitud. Estamos acostumbrados a un mundo que se
mueve muy deprisa. Nos quejamos de lo que no tenemos o de lo que tenemos
sin darnos cuenta de que debemos ser agradecidos, pues en nuestra
vida hay muchos motivos para la alegría y para decir “gracias”.
- La humildad. Nos permite conocernos a nosotros mismos,
saber que tenemos defectos y aceptarlos, entender que siempre se puede
sacar una lección de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.
- La prudencia. En la vida, actuar con prudencia significa
saber evaluar los riesgos y controlarlos en la medida de lo posible. Es
importante ser prudente cuando no se conoce a otra persona o cuando
no se sabe cuáles son las circunstancias de un caso.
- El respeto. Como decíamos antes, se
relaciona con la honestidad. El respeto conlleva
atención o consideración hacia otra persona. Es uno de los valores humanos
más importantes, ya que fomenta la buena convivencia entre personas muy
diferentes.
- La responsabilidad. Supone el cumplimiento de
las obligaciones, el tener cuidado a la hora de tomar decisiones o llevar
a cabo una acción. Es una cualidad que poseen las personas que son
capaces de comprometerse y actuar de forma correcta.
Coherencia, del latín cohaerentia, es la cohesión o relación entre una cosa y otra. El
concepto se utiliza para nombrar a algo que resulta lógico y consecuente respecto a un antecedente.
Por ejemplo: “El secretario mostró su
coherencia y renunció ante el despido de su jefe”, “Lo que estás diciendo no tiene coherencia”, “El presidente afirmó que seguirá trabajando con coherencia para
solucionar los problemas de la población”.
Lo coherente, por lo tanto, mantiene una misma línea con una posición previa.
Si un hombre afirma
que nunca se iría de su país y, a las pocas semanas, viaja para instalarse en
el extranjero, habrá tenido una conducta incoherente (no coherente). En cambio, si un
futbolista asegura que no jugaría en un club diferente al que lo vio debutar y
luego rechaza una oferta millonaria de otro equipo, puede decirse que se trata
de una persona coherente.
La coherencia también se asocia a aquello que resulta entendible
a partir de la lógica. Un
político hablará con coherencia si no realiza promesas imposibles de cumplir ni
distorsiona la realidad. Lo contrario sería que prometiese cosas que no podrá
cumplir.
Este concepto resulta especialmente subjetividad,
dado que la falta de coherencia puede ser muy grave en ciertos contextos, pero
algo sin importancia en otros. En los ejemplos antes dados, especialmente en lo
que respecta a las decisiones y promesas de un gobierno, ser coherente con las
propias declaraciones y con los planes es sinónimo de responsabilidad, y es un
rasgo que los ciudadanos buscan en sus dirigentes para poder confiar en ellos.
Sin embargo, la vida se compone de miles de situaciones
triviales, tales como escoger un sabor de helado o un
color de zapatos, y de ninguna manera un cambio repentino o una
contradicción en tales decisiones puede representar un rasgo negativo de una
persona, ni una amenaza para la seguridad de quienes lo rodean, a pesar de ser
ejemplos válidos de falta de coherencia.
En
otro plano, más profundo, las sociedades actuales se caracterizan por una falta
de coherencia entre las necesidades de los ciudadanos y su accionar.
Muy comúnmente, los seres humanos nos sentimos perdidos, especialmente al
llegar a ciertos puntos clave de nuestra vida, como si no supiéramos quiénes
somos, cuáles son nuestros objetivos, por qué actuamos de una u otra forma. Esa
sensación de no tener control sobre nosotros mismos está relacionada con la
falta de conexión que existe entre nuestros deseos profundos y lo que realmente
hacemos.
¿Por qué escogemos estudiar una carrera universitaria que no
representa nuestra verdadera vocación? ¿Por qué nos casamos si preferimos la
soltería? ¿Por qué tenemos hijos antes de conseguir la estabilidad económica y
emocional necesaria para llevar adelante una familia?
No actuar con coherencia a la hora de tomar tales decisiones puede
afectarnos gravemente para el resto de nuestras vidas, así como al resto de las
personas involucradas, como ser pareja e hijos. Pero no se trata de una mera
equivocación, sino de la consecuencia de una fuerte influencia que nos
condiciona desde que nacemos, y que nos la transmiten nuestros mayores y los
medios de comunicación: el mundo nos dice cómo debemos ser, qué debemos hacer,
qué debe gustarnos y, en muchos casos, acabamos por creerlo; aunque, tarde o
temprano, la verdad aflora.
Para la lingüística,
la coherencia textual es
el estado de un texto en el que sus componentes actúan en conjuntos solidarios.
Esto quiere decir que, más allá de las entidades unitarias y de las ideas
secundarias, es posible encontrar un significado global en torno a un tema
principal. Las palabras, las oraciones y los párrafos tienen coherencia para
crear el sentido de un capítulo, mientras que los capítulos son coherentes para
la unidad de un libro.
domingo, 8 de octubre de 2017
Empatía
La empatía (del griego ἐμπαθής, «emocionado») es
la capacidad cognitiva de percibir (en un contexto común) lo
que otro ser puede sentir. También es descrita como un sentimiento de
participación afectiva de una persona cuando se afecta a otra.
El
término anglófono fue acuñado en 1909 por Edward B. Titchener en un intento de traducir la
palabra alemana "Einfühlungsvermögen", en relación
al análisis de Theodor Lipps. Más tarde se volvió a traducir al
alemán.
Hipótesis y teorías
Dependiendo
del enfoque, corriente o cosmovisión de la que se hable, la empatía, su origen
y causas llegan a interpretarse de formas distintas. Esto tiene relación con
las diversas creencias, hipótesis, teorías o especulaciones en torno al tema,
algunas de las cuales se citan a continuación.
Historia antigua
Aristóteles afirmaba que el ser humano era
político, esto es, social: vive en familias, clanes, grupos y manadas llamadas
aldeas, pueblos, ciudades o naciones, y siente necesidad de juntarse con otros
semejantes para poder realizarse como tal.
Concepto contemporáneo[
Según el
sociólogo estadounidense Jeremy Rifkin la empatía es un concepto único y
relativamente nuevo en el vocabulario de cualquier lengua humana hasta ahora
hablada, y se empieza a emplear apenas en el año 1909. Aunque existen
conceptos similares a la empatía como compasión o altruismo, ninguno de estos ofrecen la significación
precisa de lo que se quiere expresar cuando en la actualidad se emplea el
término "empatía". Cuando se habla de empatía se hace referencia a
una habilidad tanto cognitiva como emocional del individuo, en la cual este es
capaz de ponerse en la situación emocional de otro. Esto es muy diferente a
ideas previamente empleadas como lo es la misma predecesora del término, la
"simpatía", la cual se entiende en inglés como una sensación de
lástima propia ante la situación desagradable de otra persona.
El
surgimiento del concepto de empatía parece estar ligado al desarrollo de campos
de la ciencia igualmente recientes, como lo es la psicología o la etología. Según algunas hipótesis de estos
campos de estudio, esto se debe a que la capacidad de empatía depende en gran
medida de un desarrollo de la conciencia del yo.
Según
algunos investigadores, el propio historial emocional de las personas puede
afectar o distorsionar qué emociones se perciben en los demás.2
La empatía no es un proceso automático que informe sobre los estados
emocionales de otro individuo. Es una capacidad o destreza que se desarrolla
paulatinamente a lo largo de la vida, y que mejora cuanto mayor es el contacto
que se tiene con la persona que uno empatiza.
Empatía afectiva y cognitiva
La
empatía puede dividirse en dos componentes principales
·
Empatía
afectiva, también
llamada: empatía emocional: la capacidad de responder con un sentimiento
adecuado a los estados mentales de otro. Se supone que nuestra capacidad de
empatía emotiva se basa en el contagio emotivo, la afectación por
el estado emotivo o de excitación del otro.
·
Empatía
cognitiva: la
capacidad de comprender el punto de vista o estado mental de otro/a. A menudo
se usan como sinónimos los términos empatía cognitiva y teoría de la mente,
/supuestos-suposiciones mentales/, pero como no hay estudios que comparen la:
'teoría de la mente' con tipos de empatía, no estaría claro si son
equivalentes. En el entorno religioso, se dice de algunas personas de vida ejemplar,
que tenían el don de la: 'Intuición de corazones', que sería una forma de
llamar a la empatía cognitiva (ToM).
Aunque la ciencia no ha llegado a un consenso sobre la
definición exacta de estos conceptos, sí que lo hay sobre su distinción.
La empatía afectiva podría
subdividirse en los niveles siguientes:
·
Preocupación
empática: compasión
por otros como reacción a su sufrir.
·
Aflicción
propia: sensaciones
propias de incomodidad y ansiedad como respuesta al sufrimiento ajeno. No hay
acuerdo sobre si la aflicción personal es un tipo básico de empatía, o por el
contrario, no es empatía. En esta subdivisión puede haber elementos
relacionados con el crecimiento/desarrollo. Los niños responden a la tensión de
otros poniéndose ellos mismos en tensión; solo a los dos años de edad empiezan
a responder de otras formas, finalistas, intentando ayudar, consolar y
participar.
La empatía cognitiva puede
subdividirse en los grados siguientes:
·
Asunción
de perspectiva: la
tendencia a adoptar espontáneamente los puntos de vista del otro/a.
·
Fantasía: la tendencia -proyectiva- a
identificarse con personajes imaginarios.
Enfoque intercultural: la empatía intercultural
La
empatía intercultural es la capacidad de percibir el mundo según una cultura o cosmovisión diferente de aquella de la que se
proviene; se relaciona con los conceptos sociológicos emic y etic.
Por
ejemplo, ¿cuál es la diferente concepción de la muerte en la cultura rusa de
Indiana (útil para entender cómo se generan diferentes rituales y
comportamientos que de otra manera encontrar ninguna explicación), ¿cuál es el
enfoque al tiempo (plazos, la precisión del cronometraje, perspectiva tiempo)
en una cultura del norte de Europa o América Latina (y, por tanto, cómo
comportarse en los casos de comunicación entre culturas, manteniendo al mismo
tiempo la eficiencia, incluso dentro de una cultura diferente), la forma de
negociar con las personas y la organización de las diferentes culturas, y ser
capaz de incorporar todas las posibles diferencia en su estrategia de
comunicación.
La
literatura distingue cuatro niveles de empatía identificados por el
investigador italiano Daniele Trevisani (2005), que califica las
variables útiles para aplicar un análisis empático en el piso intercultural:
1.
la
empatía del comportamiento: la comprensión del comportamiento de una cultura
diferente y sus causas; entender por qué las cadenas de conducta y
comportamientos relacionados.
2.
empatía
emocional: significa ser capaz de sentir las emociones experimentadas por el
otro, incluso en culturas diferentes de las suyas, tratando de entender las
emociones del sujeto (lo que la emoción está fluyendo), el tipo de intensidad,
como mezcla emocional vive la otra persona, cómo las emociones se asocian a
personas, objetos, eventos, situaciones internas o externas que vive la otra;
3.
empatía
relacional: la comprensión del mapa de las relaciones del sujeto y sus valores
afectivos en la cultura de pertenencia; ser capaz de entender quién es la
persona voluntaria se refiere u obligación; con quién debe relacionarse con el
fin de decidir, en el trabajo o en vivo; comprender lo que su mapa de
"otros significativos", los árbitros, los interlocutores, "otros
pertinentes" influenciadores y que afectan a sus decisiones, con el que se
lleva bien y no quién, que afecta a su vida profesional (y en algunos casos de
personal).
4.
la
empatía cognitiva (o prototipos cognitivos): la comprensión de los prototipos
cognitivos activos en un momento dado de tiempo en una determinada cultura, las
creencias que conforman los valores, las ideologías, las estructuras mentales
que culturalmente diversa persona posee y que sin embargo".
Según estudios sobre el
aprendizaje, la empatía intercultural puede mejorar la auto-conciencia y la
conciencia crítica del estilo de interacción propia, la forma en que estaba
condicionado por uno de los antecedentes culturales, y promover una visión de
sí mismo como proceso.
jueves, 28 de septiembre de 2017
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